lunes, 12 de octubre de 2015

Cistitis recurrente: factores implicados

La cistitis aguda recurrente o infección recurrente del tracto urinario (ITUr), es común en las mujeres y una consulta frecuente en atención primaria. Se puede considerar que las mujeres que tienen 2 o más infecciones en 6 meses, o 3 o más infecciones en 1 año sufren una ITUr, 

La cistitis aguda no complicada ocurre en el 50-80% de las mujeres de la población general. Los estudios sobre su historia natural muestran que el 30-44% de las mujeres que tienen un episodio de cistitis aguda sufrirán una recurrencia, frecuentemente dentro de los 3 meses.  El 50% de las mujeres que han tenido 2 episodios de cistitis dentro de los 6 meses sufrirá una recurrencia. .

¿Cuáles son las mujeres en riesgo de recurrencia de la infección del tracto urinario?
La identificación de los factores de riesgo puede ayudar a determinar con precisión aquellos modificables, lo que permitirá aplicar estrategias para la prevención de la enfermedad. Los factores de riesgo conocidos en las mujeres premenopáusicas son: el uso de productos espermicidas y ser sexualmente activas. En un estudio de casos y controles de buen poder estadístico se estudiaron mujeres de 18-30 años con anormalidades conocidas del tracto urinario que experimentaron más de 3 ITU en el último año o más de 2 en los últimos 6 meses y se compararon con mujeres sin ITU en el último año y sin antecedentes de ITUr.
Las mujeres que experimentaron ITU eran 10 veces más propensas a haber tenido relaciones sexuales más de 9 veces al mes en el año anterior y casi 2 veces a haber usado un espermicida en el año previo, en comparación con las mujeres del grupo control. Un factor de riesgo de recurrencia independiente fue el tener una nueva pareja sexual.

Los factores no correlacionados con la recurrencia fueron  la micción poscoito, la ducha, el consumo de cafeína, el antecedente de enfermedad crónica o de enfermedad de transmisión sexual, el índice de masa corporal, el uso de ropa interior de algodón y el baño de espuma.
También llama la atención que los factores relacionados con el comportamiento, como la micción después del coito y el mayor consumo de líquido no protegen contra la recurrencia. Sin embargo, estos factores de riesgo no han sido evaluados por completo y muchos especialistas recomiendan la micción poscoito porque remueve los uropatógenos de la uretra y es una práctica de bajo riesgo.

Los factores genéticos también representan un papel en la susceptibilidad a la recurrencia de la ITU en las mujeres. Otros factores de riesgo de recurrencia independientes son el antecedente de una primera ITU antes de los 15 años y de ITU en la madre. 

Estudios de casos y controles han comprobado que en las mujeres posmenopáusicas, la incontinencia, el antecedente de ITU en la premenopausia, el estado no secretor y la presencia de orina residual luego de la micción se han asociado con la recurrencia de la enfermedad.
En un estudio de 149 mujeres posmenopáusicas con enfermedad recurrente versus 53 mujeres control comparables por la edad, las mujeres con ITUr tenían mayor volumen residual posmiccional (23% ITUr vs. 2% en los controles) y reducción de la diuresis  (45% de ITUr no complicada vs. 23% en los controles).

Las mujeres posmenopáusicas también tienen una depleción relativa de lactobacilos vaginales y un aumento de E. coli vaginal comparadas con las mujeres premenopáusicas. Esta alteración de la flora vaginal normal relacionada con la edad, especialmente la pérdida de lactobacilos productores de peróxido de hidrógeno, puede predisponer a las mujeres a la colonización del introito por E. coli y también a la ITU.

martes, 15 de septiembre de 2015

Virus Papiloma Humano (VPH) en el hombre: síntomas y enfermedades asociadas

 

Aunque la mayoría de los hombres infectados con el virus del papiloma no presenta síntomas, el VPH también puede causar verrugas genitales en los hombres, al igual que en las mujeres. Las verrugas pueden ser únicas o múltiples y tener diversas formas: de coliflor, con relieve o planas, y suelen aparecer alrededor del ano, en el pene, en la piel que cubre los testículos (escroto), en la región inguinal, en los glúteos, o en los muslos. Las lesiones pueden aparecer en un tiempo que va desde semanas a meses después del contacto sexual con la persona infectada.
Es importante que los hombres entiendan cómo reducir los riesgos de infección por este virus, ya que puede aumentar el riesgo de contraer cáncer genital, aunque esto no sea lo más frecuente.

Cáncer anal y cáncer de pene

Se han descrito en la literatura cerca de treinta serotipos de papilomavirus asociados al cáncer anal y cáncer de pene, aunque son patologías poco frecuentes en hombres inmunocompetentes. La Sociedad Americana del Cáncer estima que para el año 2012 alrededor de 1.570 hombres en los Estados Unidos serán diagnosticadas de cáncer de pene y unos 2.250 hombres podrían ser diagnosticados de cáncer anal. El riesgo de padecer cáncer anal es aproximadamente 17 veces mayor en los hombres homosexuales y bisexuales sexualmente activos, que en los hombres que tienen relaciones sexuales sólo con mujeres. Así mismo, los hombres con infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) también están en mayor riesgo de contraer este tipo de cáncer.

Los otros serotipos de papilomavirus rara vez causan cáncer en los hombres, produciendo únicamente verrugas genitales, cuyo diagnostico debe ser realizado por el médico especialista (urólogo), que debe comprobar visualmente el área genital del hombre, y posteriormente aplicar una solución de vinagre o ácido acético para ayudar a identificar la presencia del virus, pero la prueba no es 100% fiable, ya que a veces piel normal es erróneamente identificada como una verruga.

No está claro si los hombres que están infectados con papilomavirus en el pene son más propensos a tener cambios precancerosos o cancerosos que los hombres que no están infectados. Esta suposición surge por el poder de transformación oncogénica del virus, que induce cambios en las células.

Papilomavirus y cáncer orofaríngeo

Se estima que alrededor del 7% de los adultos en Estados Unidos tienen infección oral con papilomavirus, siendo el serotipo más frecuente en este caso el VPH 16, el mismo tipo que produce un porcentaje significativo de cáncer de cuello uterino. Estudios recientes pronostican que para el año 2020, habrá más casos de hombres con cáncer en la boca en relación con infección por papilomavirus, que casos de mujeres con cáncer de cuello uterino.

Hace escasos diez años se pensaba que el tabaco y el alcohol eran la causa principal de la mayoría de los casos de cáncer orofaríngeo (un tipo de cáncer en la boca, que afecta sobre todo a la base de la lengua y la parte posterior de la boca, incluyendo las amígdalas).

En un esfuerzo por comprender mejor el papel de la infección oral por papilomavirus y cómo afecta al riesgo de padecer cáncer de cabeza y cuello, el investigador norteamericano Dr. Gillison y su grupo, analizaron muestras de enjuague bucal de un grupo de personas con edades comprendidas entre los 14 y los 69 años durante el período 2009-2010.
Entre los hallazgos principales encontraron que el 10,1% de los hombres y el 3,6% de las mujeres tenían evidencia de infección oral por papilomavirus; que la infección oral por papilomavirus 16 fue aproximadamente tres veces más común en hombres que en mujeres; que la infección oral es menos común en personas sin antecedentes de contacto sexual; y que las personas con mayor número de parejas sexuales tendían a tener el mayor riesgo de infección oral por el virus.

Virus Papiloma Humano (VPH) en la mujer: síntomas y enfermedades asociadas

El VPH puede no manifestar síntomas y, en muchas personas, no llega a causar problemas de salud, sino que el virus es eliminado por el sistema inmune del organismo. Sin embargo, cuando la infección por VPH no se cura, y dependiendo del tipo de virus involucrado (tal y como explicamos en el apartado anterior), puede provocar desde verrugas genitales, hasta enfermedades graves, como diversos tipos de cáncer. A continuación se describen los síntomas y la evolución de estas patologías en ambos sexos.

En las mujeres, el papilomavirus puede provocar la aparición de verrugas genitales, que pueden ser de diversos tamaños –planas o elevadas–, y que el médico puede observar a simple vista. Si no se sigue ningún tratamiento, con el tiempo estas verrugas pueden desaparecer, permanecer inalterables, o crecer y multiplicarse.

Cáncer de cérvix o de cuello uterino

La evolución del cáncer de cuello de útero supone el desarrollo progresivo de varias etapas. Primero las células epiteliales del cuello uterino presentan ciertas anormalidades histológicas conocidas como neoplasia intraepitelial cervical (NIC) o, lo que es lo mismo, displasia leve; luego ocurre la displasia moderada; en tercer lugar, ocurre la displasia severa o carcinoma in situ y, finalmente, un cáncer invasor.

Varios estudios epidemiológicos han demostrado que aproximadamente el 85% de las displasias severas presentan el ADN del papilomavirus, y el 100% de los cánceres invasores de cérvix presentan el virus.

Fases de la Infección

  • Infección latente: el papilomavirus se encuentra infectando las células o tejidos, los cuales son aún aparentemente normales y el paciente carece de manifestaciones clínicas; aun así el virus está presente y solo puede ser detectado mediante técnicas de biología molecular como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR).
  • Infección subclínica: el papilomavirus ha causado pequeños cambios microscópicos en las células epiteliales del cuello uterino o cérvix; esto se conoce como cambios coilocíticos o displasia, que se pueden evidenciar en las citologías de rutina o en una biopsia del tejido afectado. En esta fase de la infección la presencia del virus se puede detectar también macroscópicamente en un examen ginecológico de rutina mediante el empleo de una solución con yodo o con ácido acético; si se observan cambios de coloración es altamente probable la presencia de una lesión premaligna.
  • Infección clínica: caracterizada por la presencia de tumores malignos; el virus es capaz de multiplicarse rápidamente, pudiendo causar infección de otros tejidos vecinos.

Cáncer de vulva

El cáncer de vulva es una entidad poco frecuente, que constituye el 4% de cáncer ginecológico. Se caracteriza por la formación de células tumorales en los tejidos de la vulva, generalmente en los labios mayores. La infección por papilomavirus y la edad avanzada aumentan el riesgo de sufrir esta enfermedad.

Entre los signos y síntomas del cáncer de vulva destaca la presencia de una lesión tipo nódulo o úlcera, prurito o escozor, irritación, sangrado, e hipersensibilidad en el área vulvar; así mismo pueden presentarse síntomas más característicos de las infecciones urinarias bajas, como la disuria

Cáncer de vagina

El principal tipo histológico de cáncer de vagina que está relacionado con la infección persistente por el papilomavirus es el carcinoma de células escamosas; se ha reportado que el virus es el responsable del 70% de los casos. Este tipo de cáncer es más frecuente en mujeres hispanoamericanas, de raza negra, y en mayores de 60 años.

Al inicio de la enfermedad las pacientes se encuentran asintomáticas, pero a medida que avanza suele presentarse sangrado vaginal intermenstrual, especialmente tras el coito. El síntoma más frecuente que presentan las pacientes con cáncer de vagina es, pues, el sangrado, que puede aparecer tras el coito, entre reglas, antes de la pubertad, o después de la menopausia. Otros síntomas, que se manifiestan también en otro tipo de patologías, por lo que no son tan específicos, son: dificultad o dolor para orinar, y dolor durante el coito o en la región pélvica.

jueves, 6 de agosto de 2015

La función sexual del varón y el suelo pélvico


El suelo pélvico en la esfera sexual 


Todas las condiciones que se relacionan con una disfunción del suelo pélvico como el dolor pélvico crónico, los prolapsos o los síntomas urinarios obstructivos bajos se pueden correlacionar con disfunciones sexuales.

La rehabilitación del suelo pélvico ante…

La implicación del suelo pélvico tanto en la esfera sexual debe ser investigada porque existe “un rol potencial en la rehabilitación”; así, al rehabilitar esta zona se produce “una mejoría” en los campos de los cuestionarios relacionados con la sexualidad.

La eyaculación precoz

Durante las dos fases del proceso de eyaculación, micción (donde el eyaculado llega al utrículo) y expulsión (desde la próstata hasta el meato uretral) se producen contracciones visibles de dos músculos que se encuentran en el suelo pélvico: el bulbocavernoso y el isquiocavernoso.
Por ello, para mejorar esta disfunción eyaculatoria, la más común entre los desórdenes sexuales masculinos, se utilizan los ejercicios de Kegel. Una práctica cuyo objetivo es fortalecer los músculos pélvicos y que consigue resultados “bastante exitosos” a modo de distractor de momento eyaculatorio.

La eyaculación no se retrasa porque es un reflejo, lo que en realidad sucede es que la fisioterapia del suelo pélvico permite “un pequeño control voluntario” de la aparición del momento eyaculatorio. Pero básicamente no hay nada que relacione patologías del suelo pélvico con la eyaculación precoz.

La disfunción eréctil

Dentro del proceso de la erección del pene intervienen los músculos que se encuentran dentro del suelo pélvico (bulbocavernoso e isquiocavernoso), que a su vez tienen un papel importante en la rigidez del mismo, apunta la uróloga.

Lo que se ha demostrado es que ambos músculos forman parte de “la fisiología de la erección”, pero se desconoce si están asociados a la patología de la disfunción eréctil. Por tanto, la rehabilitación del suelo pélvico como tratamiento de la disfunción eréctil no está indicada, ya que no está claro si rehabilitar estos músculos mejora la función eréctil porque no tendrían que ver con su fisiopatología.

La eyaculodinia

Se trata de una disfunción que produce dolor durante la eyaculación. En este caso, sí se cree que la hipertonía del suelo pélvico tiene un papel fundamental en el mantenimiento de la patología y en la aparición de la disfunción  sexual. En este caso, se produce una especie de círculo vicioso, donde el dolor del suelo pélvico produce hipertonía y a su vez, ésta causa dolor. Por ello, al tratar la tensión muscular del suelo pélvico, mejora la esfera sexual.

Síndrome de dolor pélvico crónico

Este síndrome es un trastorno doloroso que genera un impacto en la función sexual del hombre. Se suele dar en pacientes alrededor de los 45 años y afecta a la fase de la eyaculación, lo que muchas veces, también provoca la alteración del orgasmo porque aunque son dos procesos fisiológicos distintos, “vienen sincronizados”.

Más del 85% de los pacientes con dolor crónico tienen disfunciones sexuales que van desde el dolor eyaculatorio, hasta la disminución del deseo sexual  pasando por disfunción eréctil asociada o alguna disfunción eyaculatoria secundaria al mismo; éstas son consecuencias del dolor y no de una disfunción en el suelo pélvico.

La rehabilitación del suelo pélvico en este síndrome se asocia a una mejora importante del dolor, que a su vez,  mejora los problemas asociados citados anteriormente, y por tanto, la función sexual.

domingo, 12 de julio de 2015

Conceptos básicos sobre el cólico nefrítico

La litiasis  renal (“mal de piedra”, como la etiquetaba el prestigioso urólogo, don Antoinio Puigvert) es la tercera patología urológica más frecuente, tras las infecciones y la patología prostática. Solamente en España la prevalencia es del 5%, siendo más frecuente en hombres que en mujeres, con una relación de 1.6/1.

Y entre los factores predisponentes se encuentran: a) los meses cálidos; b) baja ingesta hídrica (se aconseja un mínimo de 1.5 litros al día); c) dietas pobres en calcio, pues este mineral actúa a nivel intestinal uniéndose al oxalato (la composición más frecuente de las litiasis es de oxalato cálcico) e impidiendo su absorción; d) aumento de ingesta de proteínas animales (dietas hiperproteicas); e) dietas ricas en sal (cuidado con los alimentos procesados), pues contribuyen a la hipercalciuria -exceso de calcio en la orina-; f) antecedentes familiares (multiplican por tres el riesgo de padecer litiasis renal); g) obesidad; h) diabetes mellitus e hipertensión arterial; i) hipercalcemia –exceso de calcio en sangre-; j) hipertirodismo; k) gota (multiplica por dos el riesgo de piedras en los riñones, tanto de ácido úrico como de oxalato cálcico); l) otras causas menos frecuentes.

Y cuando una piedra del riñón sale del mismo y comienza a desplazarse a través del uréter, puede causar obstrucción a la salida de orina, por lo que esta se estanca, dilata la vía urinaria renal, y ocasiona el dolor intenso y agudo que conocemos como cólico nefrítico (y quienes lo han sufrido saben de qué hablo).

Como digo, el síntoma principal del cólico de riñón es el dolor, que suele ser de tipo cólico (generalmente dura entre 20 y 60 minutos), de inicio súbito, muy intenso, y que no mejora con el reposo. Se localiza en la fosa lumbar (donde todos nos tocamos refiéndonos a la situación del riñón) y se irradia hacia abajo siguiendo el trayecto ureteral hasta la vejiga, genitales externos, e, incluso la cara interna del muslo.

La irradiación del dolor orienta sobre la localización del cálculo, de tal manera que: 1) si la piedra está alojada en el tercio superior del uréter, el dolor tiende a irradiarse al testículo en el hombre y labios mayores en la mujer; 2) si se encuentra en su tercio medio, el dolor puede confundir con una  apendicitis o una diverticulitis; 3) si está en tercio inferior del uréter, puede dar escozor al orinar, aumento de la frecuencia miccional…

Afortunadamente, cerca del 75% de las piedras serán eliminadas de forma espontánea (y esto depende, en gran medida, de su tamaño).

Pero, para prevenir su recurrencia habrá que aumentar  la ingesta de líquidos (sabemos que disminuye su incidencia hasta en un 60%), disminuir el consumo de proteínas animales, y controlar la ingesta de refrescos (por la alta cantidad de ácido fosfórico).

jueves, 18 de junio de 2015

Sexo y enfermedades neurológicas

¿Qué son los trastornos neurológicos?

Podemos referirnos a un trastorno neurológico como a una afección del sistema nervioso por deterioro degenerativo, accidente, cáncer u otras causas. En estos trastornos es frecuente que se vea disminuida o anulada la sensibilidad y/o actividad motora de la zona del cuerpo asociada a la parte del sistema nervioso afectada.

Son trastornos neurológicos las lesiones medulares, los accidentes cerebro-vasculares, los tumores del sistema nervioso, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica, las demencias, la enfermedad de Parkinson, etc.
En este artículo vamos a analizar cómo se ve afectada la sexualidad en los trastornos neurológicos en los que hay afectación de la funciones motora (parálisis) o sensitiva (hipoestesia), ya sea por enfermedad cerebral o de la médula espinal.

 ¿Cómo afectan estos trastornos a la sexualidad?

Algunos trastornos neurológicos pueden alterar de forma muy significativa la conducta sexual, y requerir que se modifiquen patrones de comportamiento para seguir disfrutando de la sexualidad.

Varios de estos trastornos disminuyen la sensibilidad y actividad motora de la parte del cuerpo a la que llega el impulso desde la zona del sistema nervioso afectada por el trastorno, de tal manera que la estimulación sensorial de esa zona puede no ser suficiente estímulo sexual. E incluso, que los órganos genitales no respondan a la excitación.

Gran parte de estas afecciones neurológicas no provocan por si mismas una disminución del deseo sexual.

- Esclerosis múltiple y problemas sexuales

La esclerosis múltiple puede hacer difícil lograr el orgasmo, tanto en el hombre como en la mujer. Es posible que los hombres no consigan una erección o eyacular.

Si en la pareja sólo es uno el afectado, la delicadeza, paciencia y apertura a diferentes conductas sexuales pueden hacer que la sexualidad entre ambos siga siendo buena y gratificante.

En los últimos años, el desarrollo de fármacos como la Viagra, Levitra, Cialis o Spedra, que han marcado una gran diferencia para los hombres que tienen dificultades al conseguir la erección como consecuencia de la esclerosis múltiple. Aunque no funciona en todos los casos, restaura la potencia sexual en aproximadamente la mitad de los afectados.  Existen otros tratamientos que facilitan la erección cuando hay un trastorno neurológico. Si es su caso, consulte en confianza a su médico.

¿Causan las lesiones de la médula espinal problemas sexuales?

Las lesiones de la médula espinal, en función de su gravedad y localización, pueden provocar parálisis motora y reducción de la sensibilidad que pueden afectar a la función sexual.

Los hombres pueden perder la capacidad de lograr una erección. Sin embargo, tres de cada cuatro hombres aún pueden conseguir la erección si son estimulados y algunos pueden incluso tener relaciones sexuales.

¿Es posible que una persona con trastornos neurológicos tenga hijos?

Los hombres con trastornos neurológicos graves pueden tener importantes dificultades con la erección, e incluso imposibilidad de eyacular y, por tanto, tienen un problema si desean tener hijos. Una solución es recurrir a la inseminación artificial, para lo que existen diversos métodos que permiten obtener el esperma del hombre. Un método para la obtención del esperma es la estimulación mecánica del pene o del recto, a través de una especie de vibrador. Si la cantidad y calidad del esperma son adecuadas se podrá realizar una inseminación con éxito.

Existe también un método relativamente nuevo de recoger esperma de los hombres que son totalmente incapaces de lograr una erección. Esto se logra mediante estimulación eléctrica y se denomina eyaculación transelectrorectal o TREE.

Otra opción es la fecundación extra-uterina y la implantación posterior de los embriones. Para ello, actualmente también se está estudiando la posibilidad de utilizar las células precursoras de los espermatozoides para desarrollar la fecundación "in vitro". Estas células se extraen directamente de las gónadas masculinas, los testículos. Al parecer, estas células disponen de toda la carga genética de los espermatozoides y son capaces de fecundar adecuadamente el óvulo.

Por otro lado, las mujeres continúan teniendo una fertilidad normal a pesar de su parálisis. Aún pueden ovular y menstruar, y pueden quedarse embarazadas y dar a luz, aunque la enfermedad o la lesión afecte a su vida de otra manera.

¿Qué problemas tendrán las mujeres con las relaciones sexuales?

Los trastornos neurológicos no causan en las mujeres el mismo tipo de problemas con las relaciones sexuales que en los hombres. La capacidad de las mujeres para lograr el orgasmo puede estar limitada pero muchas mujeres continúan teniendo una vida sexual bastante satisfactoria a pesar de su discapacidad. Con la ayuda de sus parejas, muchas mujeres han encontrado formas de lograr placer y satisfacción mutua.

¿Cómo es posible mantener una vida sexual activa con un trastorno neurológico?

Es bastante comprensible, si los hombres y mujeres tienen afectada su sensibilidad e incluso pueden tener parálisis, que su conducta sexual se vea afectada, e incluso que el llevar mucho tiempo en esa situación haya provocado un problema de deseo sexual inhibido. Pero es importante que las parejas afectadas se enfrenten al problema y se ayuden para mantener su vida sexual.
 

domingo, 14 de junio de 2015

Relaciones sexuales durante el embarazo

Es normal que una mujer cuando se queda embarazada, al igual que su pareja, se plantee cómo va a afectar esta situación a sus relaciones sexuales, y más todavía si es el primer embarazo.
La primera cuestión que convendría matizar es que no debemos reducir la sexualidad a la práctica de la penetración. Existen numerosas posibilidades de disfrutar del sexo sin la penetración. Quizá sea durante el embarazo, cuando pueden plantearse nuevas opciones de disfrute sexual. Con respecto al coito, algunas preguntas habituales son:
  • ¿La presión en la matriz hará daño al niño?
  • ¿Hay algún riesgo de infección?
  • ¿Un orgasmo puede causar un aborto o un parto prematuro?
  • ¿Algunas posturas son más seguras que otras?
Estas preocupaciones hacen que algunos hombres y mujeres sientan menos interés por mantener relaciones sexuales que antes del embarazo.
¿Puede una pareja seguir con su vida sexual normal?
El sexo y el coito no son perjudiciales durante el embarazo. El feto está seguro en la matriz y el movimiento ocasional, el contacto, o los orgasmos no pueden causarle daño. Durante el orgasmo, la matriz se contraerá más de lo habitual, pero estas contracciones no son iguales que las que se producen justo antes del parto. El coito puede practicarse durante todo el embarazo, aunque quizá hay que poner un poco de cuidado con la intensidad y profundidad de la penetración, y con ciertas posturas que serán difíciles con la barriga crecida.
Con respecto al riesgo de infecciones para el feto, siempre y cuando no haya motivos para sospechar que el hombre tiene una infección genital como herpes o clamidia, no se incrementa el riesgo de contagiarle.

¿Cuándo no es seguro el sexo durante el embarazo?

En determinadas circunstancias, un médico puede aconsejar a las parejas que tengan especial cuidado con sus relaciones sexuales durante el embarazo, como por ejemplo:
  • Si se sufre cualquier hemorragia durante el embarazo o después del coito. Es aconsejable hacer un examen del cérvix y, posiblemente, una ecografía.
  • Si el sangrado es recurrente, puede sugerirse que disminuyan los coitos, pero esto no significa que estén prohibidas otras prácticas sexuales durante el resto del embarazo.
  • Si la placenta se extiende por encima del cérvix (trastorno conocido como placenta previa), le pueden aconsejar que evite completamente el coito. La situación de la placenta será un dato que le podrá dar su ginecólogo.

¿Qué deben hacer las parejas cuando el embarazo está muy avanzado?

Durante los tres primeros meses del embarazo, el feto sólo ocupa un espacio pequeño en la matriz que no se puede ver o sentir. Pero cuando la barriga empieza a crecer, las relaciones sexuales pueden ser un poco incómodas si el hombre se coloca encima. Es mejor buscar otras posturas sexuales: la mujer a horcajadas sobre el hombre, de lado o por detrás, por ejemplo. Estas posturas son más cómodas. Si experimentan en esta materia, las parejas pueden encontrar nuevas posturas que seguramente usarán también después del embarazo.

¿El impulso sexual y/o las prácticas sexuales disminuyen durante el embarazo?

Aunque no existan impedimentos físicos que impidan las conductas sexuales durante el embarazo, con los matices que se han señalado, algunos estudios realizados sobre este tema señalan que algunas mujeres pierden interés por el sexo durante el embarazo, y que conforme el mismo avanza, se disminuye la frecuencia de las relaciones.
Se puede hacer el amor durante el embarazo, desde el primer día hasta el último, pero no es extraño que el deseo de hacer el amor pueda variar mucho, que haya personas a las que les apetezca menos o a quienes esta situación les produzca más interés sexual. Ambos miembros de la pareja deben ser conscientes de esto y comprender cómo se siente el otro.