A partir de los 50 años, de manera anual, se recomienda realizar un chequeo urológico con independencia de la presencia o no de síntomas miccionales.
- Determinación de PSA (Antígeno Prostático Específico): el nivel de PSA nos informa del riesgo de padecer un cáncer de próstata. El PSA se relaciona con la edad y el tamaño de la próstata. Los valores elevados de PSA (> 4 ng/ml) no implican necesariamente la presencia de tumor, sino de una mayor posibilidad.
- Exploración rectal: se valorará el tamaño, consistencia y forma de la próstata.
- Ecografía Urológica abdominal o Transrectal: valorando los riñones, vejiga y próstata).
En el caso de encontrarse niveles sanguíneos de PSA elevados (>4 ng/ml), en relación con tamaño y edad, se recomienda realizar una Biopsia de Próstata para confirmar o descartar la presencia de tumor, ya que el PSA puede elevarse también en procesos benignos tanto inflamatorios como infecciosos.
PCA3
En los últimos años se ha desarrollado un nuevo test mucho mas especifico del cáncer de próstata que el PSA. Las biopsias realizadas a varones por presentar PSA >4ng/ml presentan un alto porcentaje de resultados negativos en (80% entre 4-8ng/ml).
EL PCA3 es un gen especifico no solo de la próstata sino del cáncer, presenta una especificidad del 75% (comparado con el 35% del PSA). El PCA3 se determina en orina tras un masaje prostático.
¿En qué consiste la Biopsia de Próstata?
La Biopsia de próstata ecodirigida (BP) es un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza con anestesia local y por vía transrectal. No requiere ingreso es un procedimiento ambulante y bien tolerado por el paciente.
Algunas posibles complicaciones son: la hematuria (sangre en la orina), siempre transitoria; sangrado rectal también leve y temporal; síntomas urinarios leves y hemospermia (presencia de sangre en el semen). En alguna ocasión puede
aparecer infección urinaria o fiebre e incluso septicemia.
Trata de informar, a la población general, sobre los aspectos más relevantes y frecuentes de la Urología. Para más información, consultar en la página web www.laserverdedrmonreal.com
sábado, 28 de febrero de 2015
miércoles, 25 de febrero de 2015
Nociones fundamentales sobre el cáncer de vejiga
La vejiga es un órgano que se encuentra en la pelvis, es decir, en la parte inferior del abdomen. Su función es almacenar la orina que le llega desde los riñones, a través de un conducto llamado uréter y expulsarla al exterior a través de otro conducto llamado uretra.
El cáncer de vejiga es un tumor relativamente habitual. A nivel mundial, es el octavo tumor más frecuente. Sin embargo, como en muchos casos puede curarse, no está entre los tumores que más muertes causan.
La mayoría de estos tumores se diagnostican cuando no están avanzados y se pueden curar con un tratamiento relativamente poco agresivo, extirpándolos y en algunos casos administrando tratamiento complementario. Cuando el tumor está más avanzado, se suelen emplear técnicas más agresivas, para conseguir la curación. Si el tumor está extendido a otros órganos, la curación puede ser difícil o imposible y el objetivo del tratamiento puede ser paliativo, aunque incluso en estos casos los tratamientos de los que disponemos pueden mejorar la supervivencia y mejorar o retrasar los síntomas.
Presentación clínica del cáncer de próstata
En las primeras fases, cuando el tumor está limitado a la próstata, puede ser asintomático o acompañarse de síntomas obstructivos leves atribuibles a una hiperplasia benigna (disminución del calibre o interrupción del chorro de orina; aumento de la frecuencia de la micción, sobre todo nocturna; dificultad para orinar o escozor durante la micción).
Cuando los tumores son localmente avanzados se acompañan de síntomas obstructivos claros, además puede haber hematuria (sangre en la orina) o signos de infección (estos dos últimos son poco frecuentes).
Cuando se trata de tumores avanzados puede aparecer edema o hinchazón de piernas (debido al crecimiento de ganglios linfáticos regionales), dolores óseos (por extensión tumoral al hueso) e incluso debilidad o pérdida de fuerza en piernas (compresión de la médula espinal).
jueves, 22 de enero de 2015
Factores de riesgo del tumor de próstata
A pesar de que todavía desconocemos los factores específicos que originan y que hacen progresar al cáncer de próstata, sí sabemos que existen factores genéticos y ambientales que están relacionados con la aparición y el desarrollo de esta enfermedad.
Edad
La edad es el factor de riesgo más importante, ya que la probabilidad de padecer un cáncer de próstata aumenta con la edad: es excepcional antes de los 40 años y empieza a encontrarse a partir de los 50 años. Dos de cada tres de los cánceres de próstata se encuentran en varones mayores de 65 años.
La edad es el factor de riesgo más importante, ya que la probabilidad de padecer un cáncer de próstata aumenta con la edad: es excepcional antes de los 40 años y empieza a encontrarse a partir de los 50 años. Dos de cada tres de los cánceres de próstata se encuentran en varones mayores de 65 años.
Factores familiares y genéticos
Los varones que tienen familiares de primer grado (padre o hermanos) afectados de cáncer de próstata, sobre todo si han sido diagnosticados antes de los 55 años, tienen un mayor riesgo de sufrir esta enfermedad. Un 15% de los cánceres de próstata son hereditarios. Un gen específico denominado HPC1 se asocia con una alta probabilidad de sufrir esta enfermedad.
Los varones que tienen familiares de primer grado (padre o hermanos) afectados de cáncer de próstata, sobre todo si han sido diagnosticados antes de los 55 años, tienen un mayor riesgo de sufrir esta enfermedad. Un 15% de los cánceres de próstata son hereditarios. Un gen específico denominado HPC1 se asocia con una alta probabilidad de sufrir esta enfermedad.
Raza y Geografía
En los varones afro-americanos, el cáncer de próstata es más frecuente, más agresivo y aparece en edades más tempranas. En Europa, la incidencia es mayor en los países escandinavos y su frecuencia disminuye a medida que viajamos hacia el sur, por lo que se ha postulado que puede ser debido a la diferente exposición a la luz solar. En África, Asia y Latinoamérica es menos frecuente, aunque se cree que es debido más a factores dietéticos que a factores étnicos, puesto que los asiáticos que viven en Estados Unidos presentan una mayor incidencia de cáncer de próstata que los que viven en Asia.
En los varones afro-americanos, el cáncer de próstata es más frecuente, más agresivo y aparece en edades más tempranas. En Europa, la incidencia es mayor en los países escandinavos y su frecuencia disminuye a medida que viajamos hacia el sur, por lo que se ha postulado que puede ser debido a la diferente exposición a la luz solar. En África, Asia y Latinoamérica es menos frecuente, aunque se cree que es debido más a factores dietéticos que a factores étnicos, puesto que los asiáticos que viven en Estados Unidos presentan una mayor incidencia de cáncer de próstata que los que viven en Asia.
Hormonas
Las hormonas sexuales masculinas (andrógenos) son esenciales en el desarrollo y crecimiento de la próstata y tienen un papel importante en la carcinogénesis prostática. Niveles altos de otras hormonas como el factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1) están relacionados con el cáncer prostático.
Las hormonas sexuales masculinas (andrógenos) son esenciales en el desarrollo y crecimiento de la próstata y tienen un papel importante en la carcinogénesis prostática. Niveles altos de otras hormonas como el factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1) están relacionados con el cáncer prostático.
Inflamación e infección
Los procesos de inflamación crónica que producen un aumento de la replicación celular para sustituir al tejido dañado, contribuyen al desarrollo de cánceres como el de esófago, estómago, hígado y vejiga. Algunas investigaciones sugieren que el cáncer de próstata puede tener una causa infecciosa (papilomavirus, herpes virus y citomegalovirus) en un contexto de falta de respuesta, genética o adquirida, de los mecanismos de defensa celular contra la infección. Los últimas investigaciones muestran una asociación entre el herpes simple genital y el cáncer de próstata.
Los procesos de inflamación crónica que producen un aumento de la replicación celular para sustituir al tejido dañado, contribuyen al desarrollo de cánceres como el de esófago, estómago, hígado y vejiga. Algunas investigaciones sugieren que el cáncer de próstata puede tener una causa infecciosa (papilomavirus, herpes virus y citomegalovirus) en un contexto de falta de respuesta, genética o adquirida, de los mecanismos de defensa celular contra la infección. Los últimas investigaciones muestran una asociación entre el herpes simple genital y el cáncer de próstata.
Obesidad
Tiene una clara relación con los cánceres de colon y mama. El tratamiento de la obesidad a través de una reducción en el consumo de grasas y en un aumento del ejercicio físico produce una disminución del “stress oxidativo”, reduciendo así el riesgo de cáncer de próstata.
Tiene una clara relación con los cánceres de colon y mama. El tratamiento de la obesidad a través de una reducción en el consumo de grasas y en un aumento del ejercicio físico produce una disminución del “stress oxidativo”, reduciendo así el riesgo de cáncer de próstata.
Dieta
Existen evidencias de que los factores dietéticos juegan un papel importante, como ocurre en los cánceres de colon y mama. En 1998 ya se observó que la mortalidad del cáncer de próstata estaba inversamente relacionada con el consumo de cereales, nueces, aceite de oliva y pescado.
Existen evidencias de que los factores dietéticos juegan un papel importante, como ocurre en los cánceres de colon y mama. En 1998 ya se observó que la mortalidad del cáncer de próstata estaba inversamente relacionada con el consumo de cereales, nueces, aceite de oliva y pescado.
Grasas
La incidencia y mortalidad del cáncer de próstata se correlaciona estrechamente con el consumo de grasas poliinsaturadas, carnes rojas, lácteos y huevos. Se ha observado que niveles altos de grasa estimulan la proliferación de las células del cáncer de próstata en modelos animales y que una dieta sin grasas puede reducir el crecimiento de los tumores en el animal de experimentación. Otro factor que puede explicar la asociación entre las dietas ricas en grasas y el cáncer de próstata es que las dietas ricas en carnes rojas se acompañan de una ingesta baja en vegetales. Además las dietas ricas en lácteos, carne y huevos son ricas en calcio y zinc, dos sustancias que pueden modificar el riesgo de sufrir un cáncer de próstata. En el año 2013 un trabajo demostró que el consumo de lácteos estaba asociado a un mayor riesgo de padecer un cáncer de próstata.
La incidencia y mortalidad del cáncer de próstata se correlaciona estrechamente con el consumo de grasas poliinsaturadas, carnes rojas, lácteos y huevos. Se ha observado que niveles altos de grasa estimulan la proliferación de las células del cáncer de próstata en modelos animales y que una dieta sin grasas puede reducir el crecimiento de los tumores en el animal de experimentación. Otro factor que puede explicar la asociación entre las dietas ricas en grasas y el cáncer de próstata es que las dietas ricas en carnes rojas se acompañan de una ingesta baja en vegetales. Además las dietas ricas en lácteos, carne y huevos son ricas en calcio y zinc, dos sustancias que pueden modificar el riesgo de sufrir un cáncer de próstata. En el año 2013 un trabajo demostró que el consumo de lácteos estaba asociado a un mayor riesgo de padecer un cáncer de próstata.
Soja
Las legumbres constituyen una fuente energética muy importante en las dietas asiáticas, donde la incidencia del cáncer de próstata es baja. Las habas de soja son muy ricas en isoflavonas (genisteína y daidzeina) unas sustancias con una débil actividad estrogénica. Estas isoflavonas tienen la capacidad de inhibir el crecimiento de las células prostáticas, tanto benignas como malignas y reducir el crecimiento de los tumores en el animal de experimentación.
Las legumbres constituyen una fuente energética muy importante en las dietas asiáticas, donde la incidencia del cáncer de próstata es baja. Las habas de soja son muy ricas en isoflavonas (genisteína y daidzeina) unas sustancias con una débil actividad estrogénica. Estas isoflavonas tienen la capacidad de inhibir el crecimiento de las células prostáticas, tanto benignas como malignas y reducir el crecimiento de los tumores en el animal de experimentación.
Licopeno
Es el pigmento rojo que se encuentra en los tomates y en los otros frutos de color rojo. Es un beta-caroteno con una potente actividad antioxidante que también inhibe el crecimiento de las células prostáticas, benignas y malignas, en los modelos de laboratorio (“in vitro”). En la actualidad no disponemos de estudios científicos que demuestren, claramente, los efectos del consumo de licopeno en el cáncer de próstata.
Es el pigmento rojo que se encuentra en los tomates y en los otros frutos de color rojo. Es un beta-caroteno con una potente actividad antioxidante que también inhibe el crecimiento de las células prostáticas, benignas y malignas, en los modelos de laboratorio (“in vitro”). En la actualidad no disponemos de estudios científicos que demuestren, claramente, los efectos del consumo de licopeno en el cáncer de próstata.
Té verde
Muy consumido en Asia donde la incidencia del cáncer de próstata es baja. Contiene unas sustancias antioxidantes llamados polifenoles. Estudios “in vitro”y el animal de laboratorio han demostrado que la epigalocatequina, el principal polifenol de la hoja del té verde, inhibe el crecimiento de las células tumorales.
Muy consumido en Asia donde la incidencia del cáncer de próstata es baja. Contiene unas sustancias antioxidantes llamados polifenoles. Estudios “in vitro”y el animal de laboratorio han demostrado que la epigalocatequina, el principal polifenol de la hoja del té verde, inhibe el crecimiento de las células tumorales.
Pescado
Un reciente trabajo ha demostrado que un consumo elevado de pescado, si bien no tiene relación con la incidencia del cáncer de próstata, sí que disminuye, en los pacientes diagnosticados de cáncer de próstata, hasta un 63% el riesgo de morir por la enfermedad, probablemente debido al efecto antiinflamatorio de las grasas del pescado que pueden frenar el crecimiento del tumor maligno.
Un reciente trabajo ha demostrado que un consumo elevado de pescado, si bien no tiene relación con la incidencia del cáncer de próstata, sí que disminuye, en los pacientes diagnosticados de cáncer de próstata, hasta un 63% el riesgo de morir por la enfermedad, probablemente debido al efecto antiinflamatorio de las grasas del pescado que pueden frenar el crecimiento del tumor maligno.
Consumo de alcohol
El consumo de 1-3 vasos de vino tinto a la semana tiene un efecto protector, ello se supone que es debido a su alto contenido en polifenoles con actividad antioxidante.
El consumo de 1-3 vasos de vino tinto a la semana tiene un efecto protector, ello se supone que es debido a su alto contenido en polifenoles con actividad antioxidante.
Tabaquismo
No tiene una relación clara con una mayor incidencia de cáncer de próstata aunque si se ha demostrado su asociación con un estadio más avanzado en el momento del diagnóstico.
No tiene una relación clara con una mayor incidencia de cáncer de próstata aunque si se ha demostrado su asociación con un estadio más avanzado en el momento del diagnóstico.
martes, 20 de enero de 2015
Sequedad vaginal
Es la molestia principal de la mujer con trastorno de excitación sexual. Es importante que toda mujer, especialmente aquella que se encuentre en su menopausia y comience a sentir sequedad vaginal, sepa cómo evitar que esto sea un obstáculo insalvable para su disfrute sexual. De entrada, cualquier mujer que comience a percibir sequedad vaginal y/o insuficiente lubricación en las r...elaciones sexuales, con independencia de su edad, debe dedicar especial atención al disfrute del juego sexual no coital, es decir, a las caricias de todo tipo, que si bien son clave para el disfrute de cualquier pareja, en estos casos puede suponer la diferencia entre sentir placer o molestias. Es muy importante cuidar la vulva y la vagina, como cualquier otra parte de nuestro cuerpo. Si proporcionamos a nuestro cutis cuidados con cremas, la vulva y la vagina también requieren de atención cuando aparece la sequedad vaginal. En la farmacia se pueden encontrar, sin necesidad de receta médica, geles que contienen isoflavonas de soja, con propiedades hidratantes y suavizantes que ayudan a evitar la sequedad vaginal. Los comprimidos de isoflavonas, las cápsulas de aceite de onagra o las vitaminas A y E también mejoran el estado de la piel de todo el cuerpo y las mucosas
Trastorno de la excitación sexual femenina
Es la incapacidad persistente o recurrente para conseguir o mantener la excitación. El síntoma que percibe la mujer y que es el que mejor describe el trastorno es la dificultad para lubricar su vagina en respuesta a una estimulación sexual adecuada. Tiene la sensación de permanecer seca de forma que la penetración, el intento de penetración o la simple m...anipulación de su vulva le resulta incómoda o francamente molesta.
La prevalencia específica de este trastorno no ha sido bien delimitada. Los estudios al respecto la engloban entre el conjunto de las disfunciones sexuales femeninas, de forma que se describe una prevalencia que varía desde un 25% a un 63% de la población femenina. En cualquier caso, en el trastorno de la excitación sexual femenina un factor clave es la edad de la mujer. Este trastorno suele presentarse especialmente tras la menopausia, sea esta quirúrgica o fisiológica.
Con el cese de la regla (menopausia) es frecuente que aparezca este problema, que viene desencadenado por la falta de estrógenos en la mujer. Otras causas médicas, mucho menos frecuentes, pueden ser desde ciertas enfermedades, la propia atrofia del tejido genital (kraurosis), por lo general en edad avanzada, y puede ser un efecto adverso de algunos medicamentos, como, por ejemplo, el uso reiterado de ciertas cremas con corticoides.
Cuando el trastorno de excitación aparece en mujeres más jóvenes, que aún no han alcanzado su climaterio, suele deberse a causas psicológicas, relacionadas en su mayoría con preocupación y miedo alrededor de la propia experiencia sexual inmediata: miedo al embarazo, al contagio, a ser descubiertos, a ser rechazada por la pareja, etc. En las chicas más jóvenes es bastante frecuente que se trate de una simple mala técnica de estimulación sexual. El escaso juego sexual previo al coito impide que la vagina se encuentre lubricada de manera adecuada, de forma que tanto los intentos de penetración como la misma penetración resultan molestos, cosa que desconecta todavía más a la mujer de su proceso de excitación, lo que a su vez aleja la posibilidad de que fluya su respuesta de lubricación.
La prevalencia específica de este trastorno no ha sido bien delimitada. Los estudios al respecto la engloban entre el conjunto de las disfunciones sexuales femeninas, de forma que se describe una prevalencia que varía desde un 25% a un 63% de la población femenina. En cualquier caso, en el trastorno de la excitación sexual femenina un factor clave es la edad de la mujer. Este trastorno suele presentarse especialmente tras la menopausia, sea esta quirúrgica o fisiológica.
Con el cese de la regla (menopausia) es frecuente que aparezca este problema, que viene desencadenado por la falta de estrógenos en la mujer. Otras causas médicas, mucho menos frecuentes, pueden ser desde ciertas enfermedades, la propia atrofia del tejido genital (kraurosis), por lo general en edad avanzada, y puede ser un efecto adverso de algunos medicamentos, como, por ejemplo, el uso reiterado de ciertas cremas con corticoides.
Cuando el trastorno de excitación aparece en mujeres más jóvenes, que aún no han alcanzado su climaterio, suele deberse a causas psicológicas, relacionadas en su mayoría con preocupación y miedo alrededor de la propia experiencia sexual inmediata: miedo al embarazo, al contagio, a ser descubiertos, a ser rechazada por la pareja, etc. En las chicas más jóvenes es bastante frecuente que se trate de una simple mala técnica de estimulación sexual. El escaso juego sexual previo al coito impide que la vagina se encuentre lubricada de manera adecuada, de forma que tanto los intentos de penetración como la misma penetración resultan molestos, cosa que desconecta todavía más a la mujer de su proceso de excitación, lo que a su vez aleja la posibilidad de que fluya su respuesta de lubricación.
sábado, 10 de enero de 2015
Infecciones por Clamydia Trachomatis
La Clamydia Trachomatis es una bacteria que puede ocasionar una enfermedad de transmisión sexual. Usted puede contraer este microorganismo durante el sexo oral, vaginal o anal con una persona infectada. Tanto los hombres como las mujeres pueden tenerla.
La Clamydia no suele causar síntomas. Pero cuando sí se presentan, pueden aparecer como una sensación de ardor al orinar o una secreción anormal por la vagina o el pene.
Así, en las mujeres, una infección en el sistema reproductivo puede conducir a una enfermedad inflamatoria pélvica, la cual puede ocasionar infertilidad o problemas serios con el embarazo. Los niños que nacen de madres infectadas pueden tener infecciones oculares y neumonía. En los hombres, la clamidia puede infectar el epidídimo, que es el conducto que lleva el esperma. Esto puede causar dolor, fiebre y, en raros casos, infertilidad.
Pruebas y exámenes:
Si usted tiene síntomas de una infección por Clamydia, el médico realizará un cultivo o hará una prueba llamada PCR (Protéina C Reactiva):
El cultivo se recoge durante un examen pélvico y/o uretral.
Los resultados se demorarán entre 1 y 2 días.
El médico también puede examinarlo para ver si hay otros tipo de infecciones, como gonorrea.
Incluso si usted no tiene síntomas, es posible que necesite un examen para Clamydia si tiene 25 años de edad o menos y es sexualmente activo (hágase el examen cada año), y no utoliza siempre el preservativo.
Tratamiento
La Clamydia se puede tratar con los antibióticos azitromicina, eritromicina, tetraciclinas y quinolonas. La eritromicina y la azitromicina son seguras si usted está embarazada. Usted y su pareja deben terminar de tomar todos los antibióticos, incluso si se sienten mejor. Los efectos secundarios comunes de estos antibióticos abarcan náuseas, malestar estomacal y diarrea.
Todos los compañeros sexuales deben ser tratados, incluso si no tienen síntomas. Esto previene la transmisión de la infección recíprocamente.
Dado que la gonorrea se presenta a menudo junto con la Clamydia, el tratamiento para la primera con frecuencia se da al mismo tiempo.
Expectativas (pronóstico):
El tratamiento con antibióticos casi siempre funciona si usted y su pareja se toman los medicamentos según las indicaciones.
Si la Clamydia se propaga hacia el útero, puede provocar cicatrización y dificultarle el hecho de quedar embarazada. Para ayudar a prevenir esto:
1.- Cumpla rigurosamente el tratamiento que le ha pautado su médico.
2.- Acuda al médico cada vez que tiene síntomas.
3.- Use condones y practique relaciones sexuales seguras.
La Clamydia no suele causar síntomas. Pero cuando sí se presentan, pueden aparecer como una sensación de ardor al orinar o una secreción anormal por la vagina o el pene.
Así, en las mujeres, una infección en el sistema reproductivo puede conducir a una enfermedad inflamatoria pélvica, la cual puede ocasionar infertilidad o problemas serios con el embarazo. Los niños que nacen de madres infectadas pueden tener infecciones oculares y neumonía. En los hombres, la clamidia puede infectar el epidídimo, que es el conducto que lleva el esperma. Esto puede causar dolor, fiebre y, en raros casos, infertilidad.
Pruebas y exámenes:
Si usted tiene síntomas de una infección por Clamydia, el médico realizará un cultivo o hará una prueba llamada PCR (Protéina C Reactiva):
El cultivo se recoge durante un examen pélvico y/o uretral.
Los resultados se demorarán entre 1 y 2 días.
El médico también puede examinarlo para ver si hay otros tipo de infecciones, como gonorrea.
Incluso si usted no tiene síntomas, es posible que necesite un examen para Clamydia si tiene 25 años de edad o menos y es sexualmente activo (hágase el examen cada año), y no utoliza siempre el preservativo.
Tratamiento
La Clamydia se puede tratar con los antibióticos azitromicina, eritromicina, tetraciclinas y quinolonas. La eritromicina y la azitromicina son seguras si usted está embarazada. Usted y su pareja deben terminar de tomar todos los antibióticos, incluso si se sienten mejor. Los efectos secundarios comunes de estos antibióticos abarcan náuseas, malestar estomacal y diarrea.
Todos los compañeros sexuales deben ser tratados, incluso si no tienen síntomas. Esto previene la transmisión de la infección recíprocamente.
Dado que la gonorrea se presenta a menudo junto con la Clamydia, el tratamiento para la primera con frecuencia se da al mismo tiempo.
Expectativas (pronóstico):
El tratamiento con antibióticos casi siempre funciona si usted y su pareja se toman los medicamentos según las indicaciones.
Si la Clamydia se propaga hacia el útero, puede provocar cicatrización y dificultarle el hecho de quedar embarazada. Para ayudar a prevenir esto:
1.- Cumpla rigurosamente el tratamiento que le ha pautado su médico.
2.- Acuda al médico cada vez que tiene síntomas.
3.- Use condones y practique relaciones sexuales seguras.
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