sábado, 6 de septiembre de 2014

Cuál es la verdadera importancia del varicocele

        Con una incidencia en la población general del 15% y del 30% entre los varones que consultan por infertilidad, la importancia real del varicocele lo da el hecho de que puede disminuir la calidad del semen, llegando a ocasionar infertilidad. El mecanismo es desconocido, pero la hipótesis más creíble es que, al haber varices hay más cantidad de sangre y, por lo tanto, más temperatura. Es conocido que los testículos se encuentran en las bolsas escrotales a un grado inferior que la temperatura corporal, y que, para regularse, pueden ascender o descender en el interior de las bolsas. De alguna manera son capaces de autorregular su propia temperatura.


         Pues bien, este aumento de temperatura escrotal, podría afectar a la calidad seminal, e incluso, en grados importantes, puede llegar a disminuir el tamaño testicular.

Hidrocele

Se trata de una colección de líquido que se encuentra alrededor del testículo, pues lo producen dos capas –especie de camisetas- que se sitúan alrededor de él. Por tal motivo fue llamado en la antigüedad “hernia acuosa”. Es el proceso escrotal benigno más frecuente y se calcula que afecta al 1% de los varones.

Se diagnostica con facilidad mediante ecografía. A la exploración física se contempla una bolsa escrotal aumentada de tamaño, tensa, dura y, no dolorosa.

 Se plantea tratarlo, cuando por el tamaño origina molestias o representa un efecto antiestético para el paciente. El tratamiento puede ser pinchar el hidrocele y evacuarlo, mediante aspiración del líquido, e inyectando posteriormente una sustancia que va a ocasionar una reacción inflamatoria de las capas que producen el hidrocele, evitando así la reaparición del mismo. Esta técnica tiene un índice de fracasos del 50%.

La técnica definitiva es la cirugía, en la que se realiza una técnica especial que impide la recidiva del mismo. Puede realizarse con anestesia local y sedación, en régimen ambulatorio (no requiere ingreso hospitalario). En el postoperatorio es frecuente que exista una inflamación importante, dejando el escroto duro (como una piedra), durante un tiempo variable, pero que puede, incluso, sobrepasar el mes.

Torsión testicular

¿En qué consiste?

         Es la causa más frecuente, en la infancia, de urgencia testicular. Como su nombre indica, es la torsión, el giro del cordón espermático –conducto que sale del testículo, y que tras un recorrido inguinal y posteriormente intraabdominal, va a llevar los espermatozoides hasta la próstata y uretra-, estrangulando a la arteria espermática y, por lo tanto, impidiendo que llegue la sangre arterial al testículo (produciéndose isquemia) con el consiguiente infarto de éste último. El pronóstico –de ahí la urgencia-, dependerá del tiempo de isquemia antes de su diagnóstico y tratamiento.

¿Cómo se manifiesta?

         Fundamentalmente, con un dolor agudo, a nivel del testículo afectado, e importante afectación debida al malestar persistente.

¿Se puede tratar?


         En ocasiones, puede lograrse la detorsión mediante manipulación, pero lo más frecuente es que precise tratamiento quirúrgico. En aquéllos casos en los que se haya llegado tarde, y el testículo no recupere la vitalidad, será preciso su extirpación.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Dieta rica en tomate: o cómo prevenir el cáncer de próstata

El tomate es una de las hortalizas estrella de nuestra alabada dieta mediterránea. Estudios recientes han determinado, por ejemplo, que el sofrito de tomate protege nuestro corazón y que triturado ayuda a reducir el colesterol. Y ahora también podría convertirse en un arma eficaz para prevenir el cáncer de próstata.
 
Una nueva investigación de las universidades de Bristol, Cambridge y Oxford ha determinado que comer diez porciones de tomate a la semana (fresco, triturado, en cremas, salsas, etc.), reduce en un 18% el riesgo de desarrollar un tumor de próstata.
 
Para llegar a esta conclusión, los investigadores hicieron un seguimiento de la dieta y el estilo de vida de 1.806 hombres de entre 50 y 69 años con cáncer de próstata y lo compararon con 12.005 hombres libres de esta enfermedad.
 
El estudio, publicado en la revista médica «Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention»,  es el primero de su tipo que plantea unas indicaciones dietéticas frente al cáncer de próstata, basado en tres elementos: selenio, calcio y alimentos ricos en licopeno, un antioxidante que lucha contra las toxinas que causan daño celular y en el ADN.

Así, los hombres que mantenían una ingesta óptima de estos tres componentes tenían un menor riesgo de desarrollar este tipo de tumor. Pero fueron los tomates y sus derivados, con un alto contenido en licopeno, los que demostraron un mayor beneficio, con una disminución del riesgo de hasta el 18%.

jueves, 28 de agosto de 2014

Las cuatro señales que avisan de un posible infarto de corazón

Las enfermedades cardiovasculares causan el 31,2% de las muertes en España y, entre estas, la mitad son provocadas por el infarto de miocardio (músculo del corazón).

Los ataques del corazón se producen cuando se obstruyen las arterias coronarias, lo que provoca un riego sanguíneo insuficiente y, en pocos minutos, puede causar una muerte súbita.

Por otra parte, aproximadamente la mitad de los pacientes con infarto de miocardio presentan síntomas de advertencia antes del incidente. Estos síntomas se suceden de manera gradual, en el transcurso de varios minutos, y detectar a tiempo cualquiera de ellos es esencial para evitar que el infarto provoque un daño irreparable.

Los primeros minutos a partir del momento en que se suceden los síntomas son vitales: el 75% de las muertes se producen en la primera hora desde el instante en que nos damos cuenta de que algo no marcha bien. La buena noticia es que, si actuamos rápido y llegamos al hospital a tiempo, la probabilidad de sobrevivir es del 95%.

Estas son las principales señales que pueden indicar la presencia de un ataque al corazón:

1. Fatiga y dificultades respiratorias:
La disnea, o dificultad para respirar, aparece antes de numerosos infartos, particularmente entre las mujeres, y puede comenzar meses antes de que suframos un ataque al corazón. Normalmente está acompañada de una gran fatiga.

2. Sudoración excesiva:
Sudar más de lo habitual, aunque no estemos haciendo ejercicio, puede ser una señal de que nuestro corazón tiene un problema. El bombeo de sangre a través de arterias obstruidas requiere que nuestro corazón haga un esfuerzo mayor al habitual, la temperatura corporal aumenta debido a este esfuerzo y nuestro cuerpo suda para tratar de mantenerla a raya.

3. Indigestión, nauseas y vómitos:
En ocasiones los paros cardiacos vienen precedidos por problemas digestivos, que incluyen nauseas y vómitos.

4. Dolor en el pecho
Aunque no todos los infartos están precedidos de dolor en el pecho, este es el síntoma más frecuente y más fácilmente reconocible. El dolor torácico es, por lo general, prolongado –dura en torno a 15 minutos– y se percibe como una presión intensa en el pecho, que puede extenderse hasta la espalda, los brazos y los hombros, sobre todo en el lado izquierdo (zonas que pueden llegar a dolernos más que el propio pecho). El dolor puede no ser continuado: en numerosas ocasiones viene y va, pero el infarto llegará tarde o temprano.

Por desgracia, en torno a un cuarto de los infartos son silentes, es decir: aparecen sin dolor de pecho y ningún otro síntoma; pero el resto pueden evitarse si estamos atentos a los síntomas descritos.

martes, 19 de agosto de 2014

Escherichia Coli: una bacteria de cuidado


La Escherichia Coli (E. Coli) es una bacteria que se encuentra en el intestino humano y de otros animales. Hay muchos tipos diferentes de esta bacteria y, aunque la mayoría son inofensivos, sin embargo, algunos son capaces de producir enfermedades relacionadas con el tracto urinario y gastrointestinal.

En general, podemos decir que E. Coli presenta la peculiaridad de adherirse a la superficie interna (mucosa) de la vía urinaria, a través de unas estructuras que denominamos adhesinas o fimbrias. Por tanto, el grado de infectividad bacteriana irá en paralelo con la capacidad de adherencia de E. Coli. Inicialmente colonizará la vejiga, originando una infección urinaria que conocemos como cistitis; pero si la infección asciende hasta el riñón, puede desencadenar una infección del mismo que se etiqueta con el término pielonefritis. En el varón, si existe una dificultad para eliminar la orina (véase, en los problemas de próstata), ésta retrocede introduciéndose por los conductos eyaculadores de la próstata; ello puede afectar a su parénquima, originando una infección de la próstata que conocemos como prostatitis.

Ahora bien: entre los tipos de E. Coli, hay algunos que originan gastroenteritis; estas pueden ser desde leves hasta graves; así, el E. Coli enterohemorrágico, que se destaca por su patogenicidad puede ocasionar desde dolores estomacales con vómitos y diarreas sanguinolentas, hasta un cuadro clínico conocido cono síndrome hemolítico urémico, que se caracteriza por anemia hemolítica (destrucción de los glóbulos rojos), trombopenia (disminución del número de plaquetas) e insuficiencia renal aguda que, con frecuencia, requiere hemodiálisis. La mayoría de las personas se recupera en unas semanas, pero, en ocasiones, el daño es permanente, afectando al hígado, al páncreas e incluso al sistema nervioso central.

¿Pero cómo se contagian los E. Coli que ocasionan gastroenteritis?  Pues se transmiten vía oral, al ingerir agua o alimentos contaminados; pero, también, puede transmitirse a través del contacto directo con personas o animales infectados, aunque esta última vía sea más infrecuente.

Esta bacteria puede propagarse a través de las personas que no se lavan las manos después de ir al baño, o de cambiar el pañal al niño. ¿Cuántas son las personas que, todavía, a día de hoy, no se lavan las manos después de pasar por el baño? ¡Muchas, demasiadas! Este es un hábito que hay que insistir hasta el aburrimiento.

Es fundamental, también, lavarse muy bien las manos antes de cocinar y siempre que se haya estado en contacto con animales. Importantísimo evitar las contaminaciones cruzadas, como el hecho de usar el mismo cuchillo para cortar carne y después para otros alimentos, sin antes haberlo lavado con agua y jabón.

Igualmente, es aconsejable lavar bien los alimentos vegetales, ya que las bacterias pueden contaminar los abonos animales empleados en agricultura y sobrevivir en la superficie de las verduras; así que, mucho cuidado con las ensaladas y a lavarse las manos con frecuencia.

jueves, 14 de agosto de 2014

Nociones elementales sobre el cáncer de pene

El cáncer de pene se presenta como una lesión que puede brotar en toda la piel que recubre el pene, en la capa interna del prepucio o en el glande. Si se le deja evolucionar puede afectar gradualmente a todo el cuerpo del pene. Este tumor se relaciona principalmente con infecciones que pueda haber en el órgano masculino.

El diagnóstico es relativamente sencillo, pues se trata de una lesión visible. El problema es que hay hombres que no lo detectan, porque si está debajo del prepucio, y no mantienen una adecuada higiene, ni lo tocan ni lo ven hasta que es relativamente grande. Pero es importante aclarar que no quiere decir que cualquier lesión cutánea sea cáncer de pene ya que es la más infrecuente de todas las lesiones en el órgano del hombre.

Afortunadamente, el cáncer de pene tiene una curación única y eficaz: la cirugía. Si el tumor se coge en una fase en la que está localizado y no existe ni afectación de ganglios, ni a distancia (metástasis), entonces hay una alta probabilidad de curarlo con la cirugía.

Existe una relación con la práctica de la circuncisión, pues en la raza judía apenas aparece cáncer de pene, y en aquellas sociedades en las que se practica la circuncisión hay menos incidencia de este tumor. Bien es cierto, que una higiene habitual, eliminado el esmegma (secreción que se produce entre el pene y la cara interna del prepucio), también disminuye el riesgo de padecer dicho tumor.

Existe un nexo entre el cáncer de pene y el papiloma humano, de tal manera que, en un 50% de los cánceres de pene aparecen papiloma virus (VHP), aunque que la mayoría del VHP no tiene capacidad maligna.

El virus del papiloma humano es una viriasis que produce una pequeña verruga. Se transmite sexualmente y se trata de una lesión con apariencia de verruga que aparece, tanto en el aparato genital como cerca del ano.

Para curar estas verrugas hay que quitar las lesiones: o dar un tratamiento tópico (sobre la piel), con un líquido que las queme, o bien extirpar quirúrgicamente bajo anestesia local.