CONSEJO 1 → Confía en tu médico. No le va a sorprender tu problema de salud sexual porque no eres la única persona con problemas de erección que llega a su consulta. Te escuchará atentamente. El 70% de los hombres cree que los médicos están acostumbrados a que los pacientes les cuenten sus problemas sexuales.
CONSEJO 2 → Utiliza un lenguaje sencillo y claro. Es mejor que emplees palabras con las que te sientas cómodo y te puedas explicar claramente.
CONSEJO 3 → No omitas información o mientas. La vergüenza y la timidez llevan a maquillar los síntomas y la gravedad de los mismos, lo que es contraproducente en la búsqueda de una solución. Si mientes a tu médico, éste no sabrá emitir un diagnóstico correcto, por lo que el tratamiento puede no alcanzar el éxito que deseas.
CONSEJO 4 → Empieza hablando de tu estado de salud en general. Lo puedes relacionar con otros síntomas como el cansancio o el estrés, si ves que no eres capaz de abordar el tema directamente.
CONSEJO 5 → Pregunta si no comprendes lo que te dice tu médico. Existe un alto número de hombres que no entienden la terminología con la que su médico aborda estos temas. Si no preguntas tus dudas, el doctor pensará que entiendes todo, y seguirás sin entender lo que te quiere decir.
CONSEJO 6 → Anota las dudas antes de volver al médico. De esta manera podrás hablar sobre ellas en la consulta y no se te olvidarán temas que te preocupan.
CONSEJO 7 → Apunta la información que te da el médico. Te puede ayudar a recordar las instrucciones de una manera correcta. En muchas ocasiones, será él quien te lo dé por escrito.
CONSEJO 8 → Participa en la toma de decisiones junto con el médico.
CONSEJO 9 → Apóyate en tu pareja. Ella te entiende y estará durante todo el proceso en busca de una solución a tu disfunción eréctil. Sabemos que el 35% de los hombres no se muestra partidario de acudir con su pareja a una primera consulta para tratar temas sexuales.
CONSEJO 10 → Responsabilízate de tu bienestar. Los problemas de salud sexual no dejan de ser un problema de salud y tienen solución, así que acude a tu médico.
http://www.bubok.es/libros/236737/Urologia-para-la-pareja-Lo-que-toda-pareja-quisiera-que-le-explicara-su-urologo
Trata de informar, a la población general, sobre los aspectos más relevantes y frecuentes de la Urología. Para más información, consultar en la página web www.laserverdedrmonreal.com
jueves, 14 de agosto de 2014
Campaña de concienciación sobre la eyaculación precoz
Imagen de la campaña "Not just a moment" (No es el momento) de concienciación sobre la eyaculación precoz.
Para hacer frente a esa situación nació esta iniciativa internacional.
Aunque se trata de una disfunción sexual masculina, la eyaculación precoz “no es un problema solo de los hombres, sino de la pareja”, pusieron de relieve, en su día, los expertos internacionales que participaron en la puesta de largo de la campaña, avalada por la Sociedad Europea de Medicina Sexual (ESSM).
Bochorno y vergüenza es lo que sienten los afectados y es la principal razón por la que no hablan del problema ni acuden al médico. También suele ocurrir que muchas veces los afectados no lo perciben como un problema médico real, con causas y tratamientos disponibles.
Y si en el hombre produce vergüenza, en la mujer, frustración. Pero ella, según los expertos, puede jugar un papel fundamental en la solución.
De ese papel habló la doctora Alexandra Graziottin, quien señaló que en un 20 o un 30 por ciento de las parejas, el hombre es responsable de la falta de satisfacción sexual de la mujer.
“El inductor del problema en la sombra es el hombre”, insistió esta experta italiana, quien aseguró que la mujer insatisfecha se vuelve más agresiva y se enfada más fácilmente.
“¿Qué le pasa?, ¿por qué es tan egoísta?, ¿por qué solo piensa en él?”. Son algunos de las preguntas que se plantea la mujer cuando su pareja sufre eyaculación precoz. Interrogantes que muchas veces desembocan en una crisis de pareja.
Por ello, esta doctora pidió a la mujer que anime a su pareja a pedir ayuda y que le acompañe al médico “sin vergüenza, porque hay solución”.
Afortunadamente, hoy en día disponemos en las farmacias de un fármaco adecuado para este trastorno, por lo que merece la pena consultar con su médico.
La imagen de la campaña -dos cerillas apoyadas en la almohada de una cama, una de ellas encendida y la otra apagada- y el mensaje “¿No es el mejor momento mucho más que solo un momento?”, quiere transmitir la importancia de elegir siempre el “momento más adecuado” y de buscar el equilibrio y la compenetración con la pareja.
La iniciativa, que cuenta con el apoyo científico de un comité de expertos formado por once eminentes representantes de todo el mundo, se implementará en toda Europa y cuenta con una web informativa (www.notjustamoment.com).
Aunque se trata de una disfunción sexual masculina, la eyaculación precoz “no es un problema solo de los hombres, sino de la pareja”, pusieron de relieve, en su día, los expertos internacionales que participaron en la puesta de largo de la campaña, avalada por la Sociedad Europea de Medicina Sexual (ESSM).
Bochorno y vergüenza es lo que sienten los afectados y es la principal razón por la que no hablan del problema ni acuden al médico. También suele ocurrir que muchas veces los afectados no lo perciben como un problema médico real, con causas y tratamientos disponibles.
Y si en el hombre produce vergüenza, en la mujer, frustración. Pero ella, según los expertos, puede jugar un papel fundamental en la solución.
De ese papel habló la doctora Alexandra Graziottin, quien señaló que en un 20 o un 30 por ciento de las parejas, el hombre es responsable de la falta de satisfacción sexual de la mujer.
“El inductor del problema en la sombra es el hombre”, insistió esta experta italiana, quien aseguró que la mujer insatisfecha se vuelve más agresiva y se enfada más fácilmente.
“¿Qué le pasa?, ¿por qué es tan egoísta?, ¿por qué solo piensa en él?”. Son algunos de las preguntas que se plantea la mujer cuando su pareja sufre eyaculación precoz. Interrogantes que muchas veces desembocan en una crisis de pareja.
Por ello, esta doctora pidió a la mujer que anime a su pareja a pedir ayuda y que le acompañe al médico “sin vergüenza, porque hay solución”.
Afortunadamente, hoy en día disponemos en las farmacias de un fármaco adecuado para este trastorno, por lo que merece la pena consultar con su médico.
La imagen de la campaña -dos cerillas apoyadas en la almohada de una cama, una de ellas encendida y la otra apagada- y el mensaje “¿No es el mejor momento mucho más que solo un momento?”, quiere transmitir la importancia de elegir siempre el “momento más adecuado” y de buscar el equilibrio y la compenetración con la pareja.
La iniciativa, que cuenta con el apoyo científico de un comité de expertos formado por once eminentes representantes de todo el mundo, se implementará en toda Europa y cuenta con una web informativa (www.notjustamoment.com).
¿Se puede mantener relaciones sexuales tras un infarto de miocardio?
¿Puedo morir durante el acto sexual después de haber sufrido un ataque al corazón? Este es, de forma cruda y descarnada, el principal interrogante que se plantean quienes han sufrido un infarto de miocardio (el músculo del corazón) y se disponen a retomar su vida de pareja.
Tras sufrir un infarto el paciente cardíaco se replantea todos los quehaceres cotidianos, por lo que le asaltan algunas preguntas y temores sobre su vida sexual.
Así, la ausencia de actividad sexual en la pareja tras un infarto de miocardio puede ser consecuencia del miedo a la muerte durante el coito; sin embargo, los casos de fallecimiento durante el acto sexual ocurren en un porcentaje muy bajo.
Desde la Fundación Española del Corazón ( FEC), nos recuerdan que, en un estudio de referencia sobre 5.559 casos de muerte repentina por causas no traumáticas, solo 34 de ellos se produjeron durante el coito por un fallo cardiaco.
Según este estudio publicado en Japón, en 27 de esas 34 relaciones, la persona fallecida estaba realizando el acto sexual con una pareja distinta de la habitual. Indudablemente, factores como la ansiedad, mayor excitación, sentimientos de culpa, necesidad de quedar bien, etc., pueden aumentar el riesgo.
Sin embargo, durante el acto sexual, los gastos energéticos son similares a los que genera subir dos pisos de escaleras; la frecuencia cardiaca es inferior a la que se produce durante otras actividades normales de la vida cotidiana, y el esfuerzo físico que se requiere podría calificarse de moderado, lo que en principio no traería ninguna complicación.
Se aconseja reanudar las relaciones sexuales tras un entrenamiento físico y psicológico adecuado y progresivo, gracias al cual se aprende a detectar cuáles son las respuestas físicas del cuerpo después de un esfuerzo. En líneas generales, pueden reanudarse a las dos semanas del alta hospitalaria, consultando siempre con su cardiólogo.
Si la persona puede caminar y subir una pendiente durante más de seis minutos, o subir a pie dos pisos, también está capacitada para volver a practicar sexo sin problemas, ya que las necesidades del corazón durante el coito son menores.
Los cardiólogos señalan que la medicación no debe condicionar la práctica sexual. Si al paciente le han recetado nitroglicerina en parche, durante el coito no se lo ha de retirar, sino colocarlo en lugares que no le molesten, ya que este adhesivo puede ponerse en brazos, espalda, abdomen y pecho.
Mantener relaciones sexuales no solo no supone un mayor riesgo para la salud en los pacientes que han sufrido cardiopatías o que padecen una enfermedad cardiovascular, siempre que su estado sea estable, sino que además es recomendable porque su carencia acarrea consecuencias negativas ya que suele relacionarse con la ansiedad y la depresión, según expertos de la Sociedad Americana del Corazón (American Heart Association-AHA), de Estados Unidos.
“Algunos pacientes con este tipo de enfermedades tienden a posponer sus relaciones sexuales pese a que es relativamente seguro para ellos“, reconoce el Dr. Levine, quien explica que, la probabilidad de sufrir dolores en el pecho o ataques al corazón es reducida en el lapso que dura un encuentro erótico.
Aunque el doctor Levine reconoce que “para algunos pacientes, como los que sufren una enfermedad cardiaca severa y presentan síntomas incluso en reposo, puede ser razonable aplazar su actividad sexual hasta que hayan sido debidamente evaluados y estabilizados por sus facultativos”.
El ejercicio físico regular y la rehabilitación pueden reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares en quien ha sufrido un ataque al corazón o insuficiencia cardíaca, añade la AHA.
Según un documento de la AHA, durante los juegos preliminares aumentan levemente la presión arterial sistémica sistólica y diastólica y la frecuencia cardíaca, y durante la excitación sexual estas variables sufren aumentos transitorios moderados. Los mayores aumentos se producen durante los 10 a 15 segundos del orgasmo y, a partir de entonces, la presión arterial sistémica y la frecuencia cardíaca retornan rápidamente a sus niveles de base.
“La mayoría de los pacientes que han sufrido un infarto agudo de miocardio, deberían recuperar a los 15 o 30 días una actividad sexual similar a la que mantenían antes del episodio cardiovascular”, según el doctor José María Maroto, director Unidad Rehabilitación Cardíaca ECOPLAR Mirasierra.
Para este cardiólogo, autor del libro ‘Corazón e infarto 101 preguntas esenciales para los enfermos y sus familias’, “el sexo tras una cardiopatía es recomendable para el corazón, tanto por el ejercicio realizado, como por su efecto para la recuperación de la autoestima y la vida normal”.
Tras sufrir un infarto el paciente cardíaco se replantea todos los quehaceres cotidianos, por lo que le asaltan algunas preguntas y temores sobre su vida sexual.
Así, la ausencia de actividad sexual en la pareja tras un infarto de miocardio puede ser consecuencia del miedo a la muerte durante el coito; sin embargo, los casos de fallecimiento durante el acto sexual ocurren en un porcentaje muy bajo.
Desde la Fundación Española del Corazón ( FEC), nos recuerdan que, en un estudio de referencia sobre 5.559 casos de muerte repentina por causas no traumáticas, solo 34 de ellos se produjeron durante el coito por un fallo cardiaco.
Según este estudio publicado en Japón, en 27 de esas 34 relaciones, la persona fallecida estaba realizando el acto sexual con una pareja distinta de la habitual. Indudablemente, factores como la ansiedad, mayor excitación, sentimientos de culpa, necesidad de quedar bien, etc., pueden aumentar el riesgo.
Sin embargo, durante el acto sexual, los gastos energéticos son similares a los que genera subir dos pisos de escaleras; la frecuencia cardiaca es inferior a la que se produce durante otras actividades normales de la vida cotidiana, y el esfuerzo físico que se requiere podría calificarse de moderado, lo que en principio no traería ninguna complicación.
Se aconseja reanudar las relaciones sexuales tras un entrenamiento físico y psicológico adecuado y progresivo, gracias al cual se aprende a detectar cuáles son las respuestas físicas del cuerpo después de un esfuerzo. En líneas generales, pueden reanudarse a las dos semanas del alta hospitalaria, consultando siempre con su cardiólogo.
Si la persona puede caminar y subir una pendiente durante más de seis minutos, o subir a pie dos pisos, también está capacitada para volver a practicar sexo sin problemas, ya que las necesidades del corazón durante el coito son menores.
Los cardiólogos señalan que la medicación no debe condicionar la práctica sexual. Si al paciente le han recetado nitroglicerina en parche, durante el coito no se lo ha de retirar, sino colocarlo en lugares que no le molesten, ya que este adhesivo puede ponerse en brazos, espalda, abdomen y pecho.
Mantener relaciones sexuales no solo no supone un mayor riesgo para la salud en los pacientes que han sufrido cardiopatías o que padecen una enfermedad cardiovascular, siempre que su estado sea estable, sino que además es recomendable porque su carencia acarrea consecuencias negativas ya que suele relacionarse con la ansiedad y la depresión, según expertos de la Sociedad Americana del Corazón (American Heart Association-AHA), de Estados Unidos.
¿Pero cuándo es recomendable reanudar las relaciones sexuales?
Según el doctor Glenn Levine, investigador del Baylor College of Medicine de Houston (EE.UU.) y miembro de la AHA, “la actividad sexual aporta una mayor calidad de vida a personas que sufren alguna enfermedad cardiovascular y también a sus parejas”.“Algunos pacientes con este tipo de enfermedades tienden a posponer sus relaciones sexuales pese a que es relativamente seguro para ellos“, reconoce el Dr. Levine, quien explica que, la probabilidad de sufrir dolores en el pecho o ataques al corazón es reducida en el lapso que dura un encuentro erótico.
Aunque el doctor Levine reconoce que “para algunos pacientes, como los que sufren una enfermedad cardiaca severa y presentan síntomas incluso en reposo, puede ser razonable aplazar su actividad sexual hasta que hayan sido debidamente evaluados y estabilizados por sus facultativos”.
El ejercicio físico regular y la rehabilitación pueden reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares en quien ha sufrido un ataque al corazón o insuficiencia cardíaca, añade la AHA.
Según un documento de la AHA, durante los juegos preliminares aumentan levemente la presión arterial sistémica sistólica y diastólica y la frecuencia cardíaca, y durante la excitación sexual estas variables sufren aumentos transitorios moderados. Los mayores aumentos se producen durante los 10 a 15 segundos del orgasmo y, a partir de entonces, la presión arterial sistémica y la frecuencia cardíaca retornan rápidamente a sus niveles de base.
“La mayoría de los pacientes que han sufrido un infarto agudo de miocardio, deberían recuperar a los 15 o 30 días una actividad sexual similar a la que mantenían antes del episodio cardiovascular”, según el doctor José María Maroto, director Unidad Rehabilitación Cardíaca ECOPLAR Mirasierra.
Para este cardiólogo, autor del libro ‘Corazón e infarto 101 preguntas esenciales para los enfermos y sus familias’, “el sexo tras una cardiopatía es recomendable para el corazón, tanto por el ejercicio realizado, como por su efecto para la recuperación de la autoestima y la vida normal”.
El 67% de los varones con disfunción eréctil consultan al médico sin su pareja
Esta es una de las conclusiones de un trabajo clínico que se ha realizado, en España, sobre la disfunción eréctil.
La prevalencia de la disfunción eréctil en España es del 18,9% en hombres de 25 a 70 años de edad. Pero para solventar el problema es fundamental el papel de la pareja; ésta debe ser comprensible e intentar ayudar en todo lo posible, en vez de hacer que el varón se sienta culpable, lo que aumentará la carga de ansiedad, y por ende, dificultará que aparezca una buena erección.
Pero los hombres todavía se muestran reticentes a compartir el problema y a implicar a la pareja en el proceso de diagnóstico y tratamiento.
Así, según dicho trabajo clínico, la mayoría de los hombres que padecen disfunción eréctil tienen un sentimiento de culpabilidad por no poder satisfacer a su pareja.
Una situación que les causa estrés, además de inseguridad (valorada entre 5,2 y 6,3 sobre 7, según las comunidades autónomas), y les hace volverse por lo general más reservados.
Tal vez por ello, en la mayoría de los casos el varón acude solo a la consulta del médico, y aunque la pareja apoya que se someta a tratamiento, tampoco es común que lo fomente.
La disfunción eréctil es una señal de alarma de enfermedades cardiovasculares y otras patologías de tipo metabólico, como la diabetes mellitus o la hipercolesterolemia (aumento de los niveles de colesterol en sangre), de ahí que sea considerado por los médicos como “síntoma centinela”, tal y como lo constatan diversos estudios clínicos; entre ellos, el publicado por el doctor Montorsi, en el que se observa que una mayoría significativa de individuos con disfunción eréctil sufre un accidente cardiovascular entre dos y tres años después de la aparición de los primeros problemas de erección.
Por ello, los expertos recuerdan la importancia de llevar un estilo de vida saludable y de que los hombres acudan a revisión urológica a partir de los 50 años de edad, y diez años antes, si tienen un antecedente familiar (padre o hermano), con tumor de próstata.
La prevalencia de la disfunción eréctil en España es del 18,9% en hombres de 25 a 70 años de edad. Pero para solventar el problema es fundamental el papel de la pareja; ésta debe ser comprensible e intentar ayudar en todo lo posible, en vez de hacer que el varón se sienta culpable, lo que aumentará la carga de ansiedad, y por ende, dificultará que aparezca una buena erección.
Pero los hombres todavía se muestran reticentes a compartir el problema y a implicar a la pareja en el proceso de diagnóstico y tratamiento.
Así, según dicho trabajo clínico, la mayoría de los hombres que padecen disfunción eréctil tienen un sentimiento de culpabilidad por no poder satisfacer a su pareja.
Una situación que les causa estrés, además de inseguridad (valorada entre 5,2 y 6,3 sobre 7, según las comunidades autónomas), y les hace volverse por lo general más reservados.
Tal vez por ello, en la mayoría de los casos el varón acude solo a la consulta del médico, y aunque la pareja apoya que se someta a tratamiento, tampoco es común que lo fomente.
La disfunción eréctil es una señal de alarma de enfermedades cardiovasculares y otras patologías de tipo metabólico, como la diabetes mellitus o la hipercolesterolemia (aumento de los niveles de colesterol en sangre), de ahí que sea considerado por los médicos como “síntoma centinela”, tal y como lo constatan diversos estudios clínicos; entre ellos, el publicado por el doctor Montorsi, en el que se observa que una mayoría significativa de individuos con disfunción eréctil sufre un accidente cardiovascular entre dos y tres años después de la aparición de los primeros problemas de erección.
Por ello, los expertos recuerdan la importancia de llevar un estilo de vida saludable y de que los hombres acudan a revisión urológica a partir de los 50 años de edad, y diez años antes, si tienen un antecedente familiar (padre o hermano), con tumor de próstata.
domingo, 10 de agosto de 2014
Incurvación del pene o enfermedad de Peyronie
La enfermedad de Peyronie (nombre del médico francés, nacido en Montpellier, que lo describió por vez primera en 1743) se trata de un trastorno que afecta a uno de cada diez hombres mayores de 40 años.
El principal obstáculo que dificulta el tratamiento correspondiente es que la gran mayoría desconoce padecer dicha patología. Esta dolencia se caracteriza por una fibro-esclerosis del pene.
La enfermedad de Peyronie puede aparecer entre los 20 y 80 años, siendo la media a los 50. Se mide en grados y su evolución es variable aunque tiende a ser progresiva.
Se desconoce cuál es su origen, pero una de las hipótesis que se mantiene es que se ocasiona por micro traumatismos repetidos del pene ,que suceden durante la relación sexual. Dichas roturas originan una cicatriz o placa fibrosa que provoca la pérdida de elasticidad de la zona.
Esto hace que el pene no actúe como un cuerpo elongable y elástico cuando se llenan de flujo sanguíneo de los cuerpos cavernosos durante la erección, ocasionando la incurvación.
Su evolución suele ser de un año, aproximadamente, tiempo durante el que existe dolor en el momento de la erección. Cuando éste desaparece, generalmente nos indica que la incurvación se ha estancado.
Dado que hemos dicho que se desconoce su origen, por la misma razón desconocemos cómo tratarlo médicamente. Únicamente, cuando la incurvación es de tal grado, que dificulta la penetración, en ese caso es cuando se aconseja una cirugía de enderezamiento del pene.
http://www.bubok.es/libros/236737/Urologia-para-la-pareja-Lo-que-toda-pareja-quisiera-que-le-explicara-su-urologo
http://www.bubok.es/libros/236737/Urologia-para-la-pareja-Lo-que-toda-pareja-quisiera-que-le-explicara-su-urologo
La depilación púbica favorece las enfermedades de transmisión sexual
Desde la última moda de depilación púbica en ambos sexos, los urólogos y dermatólogos asistimos impotentes a un aumento alarmante de las enfermedades de transmisión sexual entre los jóvenes.
La enfermedad que ha registrado un aumento más “espectacular” son los condilomas genitales causados por el virus del papiloma humano (HPV).
Si se usa de forma adecuada el preservativo y se mantiene el pelo púbico sin rasurar, el riesgo de contagio es casi cero.
El pelo púbico tiene una función protectora contra el roce inevitable durante las relaciones sexuales. Si los dos miembros de una pareja presentan un pubis sin pelo, cualquier infección que se encuentre encima de la piel de uno de ellos pasará indefectiblemente al compañero sexual.
El preservativo protege de una pequeña parte de las enfermedades de transmisión sexual, pero no protege la zona púbica, ha advertido.
Las pequeñas heridas que se producen encima de la piel púbica permiten a los microorganismos penetrar y crear una infección, condilomas (verrugas, papilomas), herpes (fiebres), emepeines (hongos, tiñas), impétigos (infecciones bacterianas estafilocócicas o estreptocócicas) e incluso la sífilis, “que vuelve a ser habitual en las consultas del dermatólogo”.
Pinceladas sobre el ébola
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